Las personas de raza negra tienen sistemas inmunes más potentes que las de raza blanca

La respuesta de inmune frente a las bacterias de las personas con ancestros africanos es más contundente que la de los descendientes de europeos.

La probabilidad de que nuestro organismo sea más o menos capaz de luchar frente a una infección difiere según la parte del mundo en que vivamos. O lo que es lo mismo, la capacidad de nuestro sistema inmune para hacer frente a las infecciones está condicionada por las veces en las que una persona, o sus ancestros, se hayan enfrentado al parásito. Y dado que todo depende de la capacidad de respuesta del sistema inmune, lo mismo sucede con el riesgo de desarrollar una enfermedad inflamatoria crónica o una enfermedad autoinmune, que igualmente es distinto según la región del planeta de nuestros ascendentes. De hecho, dos nuevos estudios dirigidos respectivamente por investigadores del Instituto Pasteur de París (Francia) y de la Universidad de Montreal (Canadá) y publicados en la revista « Cell» han llegado a la misma conclusión: las personas con ascendencia africana ofrecen, por lo general, respuestas inmunes más potentes que aquellas con ancestros europeos. O dicho de otra manera, las personas de raza blanca tienen un mejor sistema inmune que las de raza blanca.

Como explica Lluis Quintana-Murci, director de la primera de las investigaciones, «nuestros resultados muestran que las diferencias poblacionales en las respuestas transcripcionales por la activación inmune están muy extendidas, y que se deben fundamentalmente a las variantes genéticas que difieren en frecuencia entre los seres humanos».

Y en este contexto, comenta Luis Barreiro, director del segundo de los estudios, «es cierto que esperaba ver diferencias en la respuesta inmune asociadas al origen de los ancestros. Pero no esperaba una tendencia tan clara hacia una mayor capacidad de respuesta a las infecciones entre los individuos con ascendencia africana».

Diferencias étnicas

Las diferencias entre las personas de ascendencia africana y europea son el resultado de la selección natural. Y es que en función del lugar que habitaran, unas y otras hubieron de afrontar distintos retos para la salud y acabaron seleccionando aquellas respuestas inmunes que les supusieran una ventaja.

Pero, ¿no se supone que los primeros europeos también vivieron en África? Pues sí, pero según sugieren ambos estudios, en el momento que llegaron a Europa comenzaron a seleccionar respuestas inmunes más ‘reducidas’. O lo que es lo mismo, menos potentes. Y a ello se aúna que el sistema inmune de los europeos es el resultado del entrecruzamiento entre los ‘ancestros originales’ y los neandertales, que llegaron más tarde con nuevas variantes genéticas a las que no se vieron expuestas los que permanecieron en África.

En el primero de los trabajos, el equipo de investigadores del Lluis Quintana-Murci contó con la participación de 200 personas de ascendencia africana o europea y analizó la secuencia del ARN de sus monocitos para caracterizar la manera en la que estas células inmunes hacían frente a una invasión por un virus o una bacteria. Y de acuerdo con los resultados, los participantes mostraron un gran número de diferencias en la actividad de ciertos genes específicos de los monocitos en función de que su origen.

Hay una clara tendencia hacia una mayor capacidad de respuesta a las infecciones entre los individuos con ascendencia africana

Luis Barreiro

En primer lugar, los autores observaron cambios en un único gen que codifica un receptor muy importante del sistema inmune. Y como consecuencia de estos cambios, que únicamente se detectaron en las personas de ascendencia europea, la respuesta inflamatoria se ve notablemente reducida.

En segundo lugar, hallaron evidencias de que el sistema inmune de los ‘europeos’ incluye algunas variantes ‘débiles’ tomadas de los neandertales que juegan un papel clave en la respuesta inmune –más específicamente, en la respuesta ante las infecciones virales–. Como refiere el director del estudio, «este hallazgo sugiere que una respuesta inflamatoria disminuida confirió una ventaja selectiva a las poblaciones europeas».

Respuesta más potente

Por su parte, los autores de la segunda investigación realizaron el mismo experimento, en este caso con 80 descendientes de africanos y 95 de europeos y no con monocitos sino con macrófagos, a los que expusieron a dos bacterias: ‘Listeria monocytogenes’ y ‘Salmonella typhimurium’.

De nuevo, los resultados mostraron diferencias entre ambas poblaciones en la forma en la que miles de genes respondían a la infección. Y asimismo, que las personas con ascendencia africana tenían una respuesta inflamatoria más potente, lo que limitaba en mayor medida la expansión de las bacterias.

Como concluye Luis Barreiro, «las bases genéticas y moleculares de las diferencias ancestrales en la susceptibilidad a las enfermedades siempre han sido un misterio. Y ahora, nuestros resultados ofrecen la primera descripción sobre las diferencias en la respuesta inmune y su base genética asociada que podrían explicar las diferencias en la susceptibilidad a las enfermedades entre los descendientes de africanos y europeos. O dicho de una forma más simple, nuestros hallazgos demuestran cómo los episodios selectivos continúan dando forma a la diversidad fenotípica human en la actualidad, incluidos aquellos caracteres que resultan primordiales para el control de las infecciones».

FISIOLOGÍA

La superioridad deportiva de la raza negra se confirma

Todos los finalistas del hectometro de Sidney eran de color. / EL MUNDO

Como media, los reclutas de raza negra presentan mayor masa muscular en las piernas y menos en el tronco, en comparación con los blancos de origen anglosajón y los hispanos. Así de simple es la conclusión de un estudio llevado a cabo por el US Army Research Institute of Environmental Medicine que se publicará a finales de este mes en el Congreso Americano de Medicina Deportiva.

En la investigación participaron 322 mujeres y 173 hombres, todos recién reclutados por el Ejército estadounidense. Lo curioso no es que los jóvenes de raza negra tengan en las piernas más masa muscular que los blancos —algo que ya era conocido— sino que poseen más grasa. En otras palabras, la potencia, pero también el peso total de sus miembros inferiores, es mayor.

Esta diferente distribución de masa entre las piernas y el tronco puede ser uno de los secretos aún no desvelados acerca de la inferioridad de la raza blanca en muchas especialidades deportivas que exigen rendimientos físicos muy intensos. Porque a nadie sorprende ya lo sucedido el pasado año en los Juegos Olímpicos de Sídney, cuando los ocho finalistas de los 100 metros lisos fueron atletas de raza negra.

Una situación muy habitual

Se trata de una situación que se viene repitiendo desde los Campeonatos del Mundo de Atletismo disputados en Roma, hace ya 15 años. En aquella ocasión, tres atletas blancos alcanzaron la final. Desde entonces, los velocistas de color han copado todas las plazas en las finales del hectómetro, por excelencia el test de velocidad del ser humano.

De forma constante, se vienen postulando teorías diversas en torno a la superioridad de los deportistas negros en esfuerzos de carácter explosivo, como es el caso del fútbol americano, baloncesto o atletismo. Hipótesis acerca de una supuesta selección natural, estudios sobre la composición muscular, teorías genéticas… desde hace años se barajan multitud de propuestas para intentar comprender desde el punto de vista de la Fisiología del Deporte un hecho que es incuestionable: los deportistas de raza negra son los más rápidos.

El estudio del Ejército americano revela también diferencias (esperables) entre los soldados de ambos sexos. De forma global, y sin distinción de razas, los hombres mostraron mayor cantidad de grasa en el tronco y menos en las piernas que las mujeres.

¿Pero … como sería la raza perfecta, de haberse conseguido?

Grandes y fuertes ellos, voluptuosas y atractivas ellas. Todos altamente resistentes a las enfermedades. Rápidos, anatómicamente perfectos y con una gran capacidad de tolerancia a la tensión, al maltrato, al clima, a las circunstancias adversas.

Después de miles de años de dolorosa e injusta selección, muertes, maltratos, trabajos forzados; millones de veces obligados a llevar al extremo sus cuerpos realizando tareas humanamente imposibles, resulta irónico y hasta gracioso saber quién ganó la prueba a la raza perfecta a través de múltiples selecciones forzadas, durante tanto tiempo.  LA RAZA NEGRA.

Futbolistas, boxeadores, pescadores, físico culturistas, modelos. Ellos, aún discriminados e ignorados, representa la crema de la crema de la especie humana. Más allá de 20 años de experimentos genéticos nazis, de 100 años de clasificación española, miles de años de ser los esclavos de todos, de llevar la cruz de las desigualdades humanas, de la ignorancia y la intolerancia, hoy tienen los genes más depurados y los cuerpos más resistentes de la especie humana. Y aun así los despreciamos.

Facebook Comentarios